Alvaro Guevara (Guadalajara) .– Pensada en primer momento a manera de comentario al texto precedente del Dr. Gabriel Moreno (Mirando a la división del trabajo…), esta entrada procura abonar a la reflexión sobre la noción del organismo social llevada al terreno de la comunicación.
En dicho tránsito, la noción del organismo social fundamenta la puesta en marcha de ciertas prácticas de intercambio simbólico, además generalmente se otorga un valor positivo y optimista, pues se da por sentado la integración del cuerpo social gracias a la práctica comunicativa.
En dicho tránsito, la noción del organismo social fundamenta la puesta en marcha de ciertas prácticas de intercambio simbólico, además generalmente se otorga un valor positivo y optimista, pues se da por sentado la integración del cuerpo social gracias a la práctica comunicativa.
Traigamos a la mente un ejemplo concreto mediante el cual podamos esclarecer lo dicho.
Escuchaba en Radio Universidad de Guadalajara, el pasado sábado 11 de septiembre, el programa de radio del Sindicato Único de Trabajadores de la UdeG (SUTUdeG), en donde se tenía por invitado a su Secretario General que recientemente ocupaba el cargo, por lo que su exposición tenía que ver con las propuestas e innovaciones de la nueva administración bajo su responsabilidad.
Entre diversidad de temas que se trataron –aquí el que nos interesa– comentó que su administración sería más abierta, partiendo de la idea que el plan de trabajo se construiría con la participación de los agremiados aportando sus propuestas. Éstas podrían hacerse llegar a través de los delegados y representantes, sin embargo también de manera directa, pues, este alto rendimiento de contacto y atención, del líder sindical con la base gremial, se debía a la extensión de medios de contacto; facebook, twitter, una página web propia del sindicato y la ampliación del número de líneas telefónicas. La intención, en palabras del Secretario General, era tener comunicación directa a través de “canales de comunicación”.
La idea del contacto directo, de la participación, del involucramiento, se busca lograr con el elemento de la comunicación -que además está mayormente basada en las plataformas técnicas– lo que no se conseguiría de otra manera. Se tiene la creencia que será un elemento que naturalmente unificará, dará cohesión al grupo y que lo mantendrá en un estado de funcionamiento y coordinación estable y continuo.
Pertinente es decir que el ejemplo citado no puede adquirirse como regla de medición, es decir, que no todo conjunto humano -cuyas relaciones sociales les otorga sentido e identidad- al utilizar medios de comunicación significa que se percibe a sí mismo como un organismo social, y/o que la integración la procura conscientemente sólo por estos medios. Sin embargo, este caso ejemplifica lo que sucede en espacios, prácticas e instituciones tan cotidianas como en una escuela, una empresa, o en la comunicación gubernamental.
Si bien en principio esta noción se trasladó al desarrollo e implementación de redes físicas como los transportes y su correspondiente infraestructura, en los espacios de socilalización contemporáneas la noción del organismo social y de la comunicación como herramienta funcional de integración continúa desplegándose.
En esta entrada se plantea un buen ejemplo del uso de las nuevas tecnologías como vehículo integrador de la vida institucional, bastante adaptable a la metáfora del organismo social como objeto de estudio de la sociología de la comunicación. Nos sirve tanto para pensar en prácticas comunicativas endógenas (al interior de un sindicato) y exógenas (entre instituciones de diversa índole). Buen trabajo!
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